Relato íntimo y testimonial en el que la autora narra su experiencia personal tras la dolorosa pérdida de su hijo Arnau a causa del cáncer infantil. La obra detalla cómo vivieron las distintas etapas de la enfermedad y describe el nacimiento de la iniciativa benéfica «1.000 y una nineka», un proyecto ciudadano surgido para transformar el duelo en una red solidaria de recaudación de fondos para la investigación médica