La obra narra la llegada de Emilia a Sassaia, un recóndito e incomunicado pueblo de montaña, donde busca reiniciar su vida tras cumplir una larga condena en prisión por un trágico crimen de su pasado. Allí coincide con Bruno, otro habitante solitario con sus propios traumas, entrelazando una profunda historia de culpa, memoria y redención compartida.