Un metódico asesino en serie narra en primera persona su perturbadora obsesión por recolectar las almas de sus víctimas, las cuales almacena en pequeños frascos de cristal según sus diferentes tonalidades cromáticas. A través de las anotaciones íntimas de su diario, la trama entrelaza hechos históricos reales con su progresiva y retorcida degradación mental