A través de una narrativa entrelazada en dos épocas distintas, la obra relata la vida de la reina Blanca en la Francia medieval, despojada de su poder y recluida en una fortaleza, en paralelo con la historia de Elisa en una España rural posterior. Ambas mujeres se enfrentan a sus respectivas opresiones históricas y personales con el fin de hallar la libertad de su propio espíritu.