Un agudo monólogo literario y crónica autobiográfica que examina con sarcasmo la situación de subordinación lingüística de los catalanohablantes en la sociedad actual. El autor comparte sus experiencias cotidianas y propone, mediante la sátira y un tono desenfadado, una respuesta activa e irónica frente al menosprecio idiomático. Incluye un decálogo humorístico para fomentar el uso de la lengua sin caer en la frustración institucionalizada