El autor analiza el surgimiento y la evolución del Renacimiento desmitificando su imagen puramente idealista e intelectual. A través de un riguroso repaso histórico, examina cómo este estilo artístico funcionó como una respuesta política y de poder de las élites, transformándose tras el saqueo de Roma en el lenguaje y símbolo visual oficial del catolicismo a través de maestros como Leonardo, Miguel Ángel o Botticelli.