Esta obra de José Carlos de Lucca presenta una visión humanizada de San Francisco de Asís, alejándose de la hagiografía tradicional para mostrar a un hombre "de carne y hueso". El autor invita a los lectores a reflexionar sobre sus propias fragilidades y a aplicar las enseñanzas de sencillez, paz y amor por la naturaleza en su vida cotidiana para alcanzar la evolución espiritual.