A través de una serie de cartas dirigidas a su esposo, Eva reflexiona sobre su maternidad y la turbulenta infancia y adolescencia de su hijo Kevin, un joven cruel y manipulador. La narración profundiza en el rechazo materno y la maldad intrínseca que culminó en una masacre escolar. Es un retrato inquietante sobre la culpa, el entorno familiar y la psicología de un asesino