El libro analiza el significado teológico, espiritual y pastoral de la Basílica de la Sagrada Familia de Barcelona. Plantea cómo la obra de Antoni Gaudí funciona como un puente comunicativo y evangelizador entre la fe católica y la sociedad contemporánea. La obra destaca el valor ecuménico del templo como un icono espiritual clave de la Iglesia de nuestra era