La novela retrata de manera descarnada la desintegración de una pareja contemporánea con dos hijos pequeños a su cargo. Cuando la protagonista decide solicitar formalmente el divorcio, su marido accede de manera inesperada pero bajo la estricta condición de quedarse con la custodia de los niños, obligándola a confrontar sus ideales de libertad individual con una compleja y cruda realidad cotidiana.