Al enterarse de que le queda poco tiempo de vida, Clàudia Pruna planea una insólita y pragmática estrategia para organizar su propia desaparición: continuar publicando sus artículos periodísticos de forma póstuma. Para llevar a cabo esta operación literaria, recluta a un joven bibliotecario que la admira y lo instala en su masía del Montseny. Juntos se adentran en un proceso vital e irreverente que desafía las fronteras de la intimidad y la memoria